Cualquier nación que se proponga con seriedad crear una economía de mercado moderna debe garantizar el acceso de todos sus ciudadanos a los derechos de propiedad, especialmente a los pobres y marginados, ya sea comunidades, grupos o individuos, asegurando que los derechos de propiedad de cada uno funcione como medio de empoderamiento social y económico y se pueda acceder a créditos e inversión a través de un sistema de propiedad legal que provea a los activos de seis efectos básicos.